Policías y trabajadores de la fábrica en un momento de camadería a
pesar de estar en huelga

El gerente Otto Seifert, como todo un buen alemán, manejaba la fábrica con
mucho orden y disciplina, hacía un ambiente de productividad, aunque en
ocasiones tomaba decisiones radicales y unilaterales, en ciertas circunstancias se llegó a tratar de una manera nada amable a sus dirigidos y hasta se atentó los derechos de los obreros.

Los trabajadores sentían la necesidad de un aumento de sueldo; según sus dirigentes, desde hacía algunos años atrás no había incremento de los salarios, a pesar de la inflación y las buenas utilidades que la fábrica producía anualmente, como consecuencia directa de la calidad de trabajo de los empleados y obreros.

Por las circunstancias antes mencionadas, los trabajadores presentaron una serie de peticiones ante la Inspectoría de Trabajo de Imbabura. Este pliego fue impugnado por Otto Seifert, entonces, se organizó un Comité de Huelga.

Dicho comité, muy respetuoso de la ley y siguiendo el órgano regular en estos casos, al no tener una respuesta positiva del patrono, el 3 de septiembre de 1948, en Asamblea General de Trabajadores, dispuso la paralización de las actividades. Inmediatamente se tomaron las instalaciones de la fábrica, de una manera pacífica hasta ser atendidos en sus peticiones. Ante estos hechos se conformó un Tribunal de Conciliación y Arbitraje integrado por representantes de los trabajadores, de los patrones y de la Inspectoría del Trabajo. La máxima autoridad de esta última instancia presidía este tribunal.

Luego de varios días de intensas negociaciones, ante los justos pedidos de los trabajadores y las pruebas presentadas por estos, el Inspector del Trabajo dictó un fallo a favor de los huelguistas; teóricamente  suponía el fin de la medida de hecho. Pero no fue así. El Gerente de la fábrica apeló el fallo ante el Director Nacional del Trabajo por inconformidad con esta sentencia.

Transcurrido más de un mes de huelga, no había pronunciamiento del Director Nacional del Trabajo. En estos momentos había desesperación de muchos obreros, pues no tenían el mensual, pero a la final siempre primó el sentido de unidad y solidaridad para salir adelante ante las adversidades.

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