Quito, 26 de abril de 2020.- Un grupo de biomédicos se acercó, en el mes de marzo, al Ministerio de Cultura y Patrimonio para solicitar el uso de una de las naves de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo para trabajar en un prototipo de respirador de emergencia hecho en Ecuador. El mismo grupo de biomédicos propuso trabajar en la recuperación y reparación de respiradores que habían sido dados de baja o que estaban en desuso.

 

La experiencia alentó al Ministro de Salud Pública a pedir al Ministro de Cultura y Patrimonio coordinar esta iniciativa y trabajar en decenas de otros respiradores. Así fue como se instaló un segundo equipo de voluntarios biomédicos en el Centro Cívico Eloy Alfaro de Guayaquil.

 

El día de ayer, los líderes de esta iniciativa voluntaria – Francisco Astudillo, César Naranjo y Diego Arias – junto a Juan Fernando Velasco, Ministro de Cultura y Patrimonio, y Agustín Alban, Secretario de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT), viajaron a Santo Domingo de los Tsáchilas para entregar 3 respiradores al Hospital Dr. Gustavo Domínguez.

 

Con estos, son ya 21 respiradores los que se han devuelto al sistema de salud. La próxima semana estarán disponibles 40 más de un total de 200, que es la meta trazada. Esto no solo supone un ahorro al Estado ecuatoriano (cada respirador cuesta entre 20.000 y 100.000 dólares, según el modelo), sino que responde de manera inmediata a la emergencia y a la posibilidad de salvar vidas de pacientes infectados con el COVID-19.

 

Una prueba   más   del   potencial   del   trabajo   colaborativo,   intersectorial   e  transdisciplinario, aprovechando el conocimiento local y los espacios existentes, para resolver los problemas del país y la grave crisis que estamos viviendo.

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